10 julio 2011

«Pasar aquí dos meses
llena a estos niños
de energía y vitalidad»
*asociación CHERNOBIL elkartea*


Fotografía de Borja Agudo
Reportaje de MARIÑE RODRÍGUEZ | BILBAO. 
El parque de Botica Vieja se convirtió ayer en un escenario bilingüe a medio camino entre Euskadi y Ucrania. La asociación Chernobil Elkartea celebraba el 25 aniversario con una reunión entre las familias que acogen a más de 250 niños ucranianos durante los dos meses de verano. Una experiencia que, según los protagonistas del encuentro, «engancha y no deja indiferente a nadie».
Marian Izaguirre, presidenta de la asociación desde hace un año y medio, conoce de cerca a todas las familias vascas que reciben a niños ucranianos. Antes de formalizar la llegada de los pequeños, la asociación estudia las solicitudes y se encarga de buscar el hogar adecuado para cada uno de los niños, a los que seleccionan previamente en Ucrania. «Tratamos de que los niños que forman parte del programa encajen bien con las familias de acogida», apunta Izaguirre.
El resultado, tanto para niños como para adultos, es muy productivo. «Son niños que vienen de un entorno humilde y afectado por la radiación y pasar dos meses aquí les llena de energía y vitalidad», explica la presidenta.
Y si no que se lo digan a Diana, que con 9 años está viviendo sus primeros Sanfermines y disfrutándolos a tope. «Está encantada con las fiestas, todo es nuevo para ella y disfruta de cada momento», comenta Ángel Parrilla. Junto a su mujer, Ana Esarte, esta pareja de Pamplona se ha decidido por primera vez a participar en el programa de acogida. Sus tres hijos han aceptado de maravilla a Diana y ya están pidiendo a sus padres que el año que viene traigan al hermano pequeño de la joven ucraniana. «Es una experiencia para todos, y aunque los primeros días son un poco duros, estamos encantados», comentan Ángel y Ana.
Otras familias ya son veteranas y llevan muchos años colaborando con la asociación. Vitalyi lleva cinco años pasando los veranos en Bilbao y sus 'padres', Iñaki Rodríguez y Merche Valparís, han tenido la oportunidad de viajar hasta Ucrania junto a sus hijos para conocer a la familia de Vitalyi. «Ha sido increíble conocer de cerca cómo vive su familia y hemos aprendido mucho». Para Iñaki y Merche, el valor de esta experiencia es recíproco. «Los niños mejoran mucho viniendo aquí, y nosotros aprendemos que se puede vivir con mucho menos», reflexiona Iñaki, que aún mantiene vivo el recuerdo de la primera vez que Vitalyi se duchó. «Se ahogaba porque le entraba agua en la boca, allí no tenía ducha y se lavaba con un balde. Ahora le encanta», comenta divertido.
María José García, vecina de Arangoiti, también lleva tres años acogiendo a Senia y ahora se ha animado a traer a otro niño de cinco. «Es muy grato ver cómo mejoran gracias al clima y la comida». Senia gana dos tallas de pie cuando está aquí. «Los zapatos del principio nunca le valen al final», comenta entre risas María José.
Ver evento en Facebook 


Niños de Chernobil, teléfono de acogida: 670 419 078

No hay comentarios:

Los comentarios tardarán un tiempo en aparecer.
Gracias por participar.