22 junio 2011

«Nos dejan más de lo que les damos»


Emotiva imagen de ayer en el aeropuerto de Loiu, durante el encuentro de los niños llegados de Ucrania con sus familias de acogida en Euskadi. (Zigor Alkorta)
Un total de 374 niñas y niños de Chernobil comparten desde ayer experiencias con sus familias de acogida.
Reportaje de J. Fernández
UN cuarto de siglo después, los ojos vidriosos, las sonrisas y los saludos tímidos o efusivos, según el caso, siguen presentes en las familias vascas que acogen a niñas y niños procedentes de la trágicamente famosa Chernobil durante estos dos próximos meses de verano. Ayer fue el día del encuentro por primera vez para algunos de estos chavales, y del reencuentro para la mayoría. En grupos distintos pero unidos por un mismo sentimiento, 374 chicas y chicos aterrizaron ayer a tierras vascas para ganar en salud y en experiencia vital.
Uno de ellos, el más numeroso (265), llegó gracias al trabajo de la Asociación Chernobil; el otro, algo más reducido (109), del colectivo Chernobileko Umeak. En ambos casos, la sensación entre las familias de acogida es que "nos dejan mucho más de lo que les damos", tal y como explicaba a este periódico Lide Álvarez, voluntaria de la primera de estas agrupaciones.
Y así queda demostrado en los gestos de cariño y afecto exhibidos por unos y otros en el aeropuerto. "Aquí tienen una segunda familia. Todo ese cariño que reciben también lo dan ellos", insistía la integrante de la Asociación Chernobil. Los abrazos y besos por doquier repartidos ayer con entusiasmo así lo confirmaban. La mayoría de las niñas y niños (con edades entre 5 y 17 años) traídos por este colectivo eran repetidores, pero esta circunstancia no restó emotividad al reencuentro.
"No hay más que ver las caras. Este reencuentro es muy esperado durante todo el año", resumía Álvarez. Los dos próximos meses serán esenciales para que todos estos chavales ganen en calidad de vida gracias a una alimentación más equilibrada, las revisiones sanitarias, un aire más limpio y, también, al cariño de la familia de acogida.
"Lo principal es la salud y la mejora es evidente desde el primer momento: cogen peso, color y pueden afrontar mucho mejor el invierno", describía esta voluntaria. Por ejemplo, las habituales gripes no les dejan ya quince días en casa o en el hospital porque durante su permanencia en Euskadi se han embolsado defensas suficientes para poder resistir y seguir yendo a la escuela o jugando."Les podemos aportar esos dos meses de salud, alimentación y mucho cariño; pero ellos nos enseñan otras muchas cosas".
Fuente 
noticias de gipuzkoa


Niños de Chernobil, teléfono de acogida: 670 419 078

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