07 abril 2011

Viaje de familias de acogida a Ucrania
«La cuesta de San Andrés»
(Andriivskiy Uzviz)


Fuente: Wikipedia
«La cuesta de San Andrés»
En los viajes de las familias de acogida a Ucrania, no falta nunca el recorrido por «La cuesta de San Andrés»
(Andriivskiy Uzviz), en Kiev. La «cuesta» debe su nombre a la Iglesia de San Andrés, que merece la pena visitar, tanto por fuera como por dentro (si se va demasiado descocado o descocada, es conveniente cubrirse para acceder al interior). «La cuesta de San Andrés» está llena de tenderetes y puestos en los que se venden y ofertan, una gran variedad de productos, desde brazaletes, pulseras, pendientes y collares de ámbar hasta recuerdos de la 2ª Guerra Mundial. La asociación suele adquirir sus productos para MerkaUcrania en esta «cuesta».
Recuerdo que en una ocasión un simpático comerciante me ofreció ámbar a un buen precio y al ver mi desinterés o ignorancia, debió pensar que recelaba y sacó un mechero y puso el ámbar encima de la llama, diciendo :«Good, good (bueno, bueno)». Y aprendí cómo se diferencia el ámbar del plástico de imitación.
En la cuesta se pueden adquirir muchos productos de artesanía, matrioskas, cajas de  madera labradas, huevos decorados, etc. En general los productos de madera son de buena calidad, pero sus precios son altos y hay que tener cuidado cuando se hacen las compras y que los niños no estén cerca, para que no se percaten del precio que se  paga por estos productos, pues el precio de una cajita labrada primorosamente, es igual al sueldo de un mes de  algunas de nuestras familias. A la cuesta se la conoce también como el Montmartre de Kiev, debido a la cantidad de  artistas que venden sus obras y viven allí. Se puede comprar de todo como en el "Rastro" y ni que decir tiene,  que puedes acabar comprando muchas cosas inútiles. En casa tengo un gorro ruso de invierno, regalo de mi mujer y cuando haya temperaturas de 20º C bajo cero en el País Vasco, espero sacarle utilidad.
Fuente de las imágenes: Galería pbase
El regateo en «La cuesta de San Andrés»
Antes de comprar hay que mirar por todos los tenderetes, pues los mismos productos se repiten de unos a otros, a veces con diferencias sustantivas de precio. Pero hay una cosa cierta, si se quiere calidad, hay que pagar.
Por supuesto hay que regatear el precio y NUNCA JAMÁS coger en la mano lo que te interesa a las primeras de cambio.
Primero se mira con atención y luego se coge el producto de al lado y con la vista revirada se observa el que verdaderamente te interesa. Luego se pregunta el precio de uno de los productos que se ha tenido en la mano, similares al que verdaderamente te interesa. Supongamos que sea una cajita labrada y pide por ella: "mil grivnias" (más o menos 90 euros).
Tu tienes que saber lo que estás dispuesto a pagar, digamos 50 euros por la cajita. Pones cara de póker y  niegas con la cabeza. Observas las cajas de nuevo y esta vez coges la que te interesa y dices sin que te tiemble la voz: "25 euros".
La reacción del vendedor será como si le estuvieses tomando el pelo y se mostrará enfadado y ofendido. En realidad está resituándose para lanzarte una oferta de 75 y que no creas que antes te estaba estafando. Si dice 75 tú tardas un poco en responder mientras miras alguna otra cajita u otra cosa, como si tu conciencia te estuviera diciendo "cómo te vas a gastar ese dinero en una cajita" (lo mismo que pensarían los niños, por eso no deben estar presentes) y dices: "35". El vendedor negará con la cabeza, "hábrase visto-pensará-, yo le bajo 15 y él solo sube 10". Dirá 70, tu entonces lanzas tu órdago :"cincuenta".
Él bajará solo 5 euros y lo dejará en 65. Tú sacas el dinero y se lo enseñas, añades 5 euros a tus cincuenta y
demuestras claramente que es la oferta final y que no va a haber más, sin hacer gestos, simplemente lo piensas, el  vendedor tiene un sexto sentido que le hace percibir que es la definitiva y que o acepta la oferta o pierde la venta.
Bueno, pues ya tienes la caja en la mano que te ha costado un pastón y luego en casa a ver que guardas en ella, yo tengo varias de ellas con céntimos de euro.

Si alguien quiere estar virtualmente en la cuesta de San Andrés, que pinche en la imagen de abajo, se hallará
"dentro" de una foto panorámica tomada por Andrew Usatyuk a las 17:26 horas, del día 12 de abril del 2009.
Pulsando en FULLSCREEN y moviendo la flecha se tiene una panorámica de 360º y la "sensación" de estar en la mismísima cuesta de San Andrés.

+ de la serie Viajes de familias a Ucrania

Museo de la Guerra. Kiev

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La "cápsula del tiempo". El "huevo" de hormigón de Ivankiv.

La "cápsula del tiempo"

Museo de Pirogovo
Museo de Pirogovo

2 comentarios:

Anónimo dijo...

En dicho mercado hay mucho producto ruso, si no se tiene mucha idea vendrás con una caja con motivos rusos y no ucranianos... Por lo menos eso nos pasó a nosotros, que fuimos hace 5 años y hemos descubierto el pasado verano que las matriuscas... que compramos eran rusas. ¡Pero son tambien muy decorativas y nos lo pasamos muy bien regateando!
Ana

Anónimo dijo...

Si. La verdad es que es muy difícil distinguir lo que es ucraniano de lo que es ruso.
Aunque todo lo que sea anterior a la independencia de Ucrania, podemos considerarlo perteneciente a la era soviética. Yo traje algunas pijadillas de la segunda guerra mundial y lo único que miré, fue que no pusiese made in china.
luis

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