10 octubre 2009

El niñ@ de acogida
y
el animal de compañía


Niña de acogida del Programa, con el animal de compañía de la familia.
Experiencias y aprendizajes
<<La Asociación inicia aquí el relato de experiencias y de aprendizajes en el que todas las Familias de Acogida estamos o estuvimos inmersas. Colaborarán en estos relatos, tanto Familias de Acogida, como personas expertas, en los temas que traten. Se pretende que a través de las lecturas o del diálogo, se produzca un enriquecimiento mutuo.>>

El niñ@ de acogida y el animal de compañía
Cuando mi mujer y yo entramos en el Programa de Acogida, hace de ello ya unos cuantos años; aparte de otras, tuvimos "dos" grandes dudas. La primera; cómo sería la niña, pues iba a ser niña y la segunda; como se comportarían nuestras dos perras con ella. Nos dieron el nombre del menor (entonces no había foto ni vídeo, todo ello se ha conseguido con el tiempo, gracias al  continuo trabajo de los voluntarios), y estaba escrito primero el apellido o al menos eso entendimos.
El apellido tenía "pinta" y sonaba como a nombre de chico. ¿Y si verdaderamente era el nombre y lo que creíamos que era el nombre, era el apellido? Aunque el nombre (lo que debía ir segundo), si parecía de chica. De hecho era igual que  el nombre de la hija de Gorbachov. ¿Y a cuenta de qué la Asociación, escribía primero el apellido y después el nombre? ¿No parecía mas normal, al revés?
Nos planteamos llamar a la Asociación para aclarar esta duda. ¿Pero? ¿Y si pensaban que éramos tontos? Esa incertidumbre  de haber pedido una niña y no saber con seguridad (errar es de humanos) si era lo que íbamos a recibir, duró hasta el mismo momento en que fuimos a recogerla.
Y como alguien quiso castigar mi poca fe en la Asociación, según íbamos a recogerla por el pasillo del aeropuerto, trémulos de emoción, miré y vi a una "chica" muy alta que sujetaba unas bolsas y que la impresión que me causó, fue que de niña  pequeña no tenía nada.
Faltaban pocos metros y le dije al oído a mi mujer:"¿Es esa? ¡No puede ser!". En ese momento, "esa" se ladeó y apareció... nuestra pequeña golondrina ("esa" era una joven voluntaria de la Asociación, que  sostenía la maleta de nuestra niña). Al año siguiente cuando se lo contamos, le hacía tanta gracia a nuestra pequeña, que había que repetírselo una vez y otra y nunca se aburría de escucharlo.
Aquella golondrina (su apellido se traducía así al castellano) iba a enfrentarse a nuestras dos perras: una samoyedo alegre y pacífica y una perra mixta de pastor belga y pastor alemán, nerviosa y que se estaba adaptando a la manada que formábamos todos. Lo habíamos estudiado y preparado con detalle: Para la samoyedo la escala jerárquica de "nuestra manada" era como sigue: "primero mi mujer, después ella, luego yo y por último la pastor belga".
Para la pastor belga la jerarquía cambiaba radicalmente: "primero yo, luego ella, después la samoyedo y por último mi mujer". Si alguien se toma la molestia  de asignar valores numéricos a estas escalas, y pone un 4 a estar el primero, un 3 a estar segundo y así sucesivamente hasta llegar a un 1, estando el cuarto y luego suma las cantidades de las dos escalas para cada uno de los miembros de la manada, le saldrán  las cifras siguientes: "Yo = 6, Mi mujer = 5; la samoyedo = 5 y por último la pastor belga = 4".
Estaba claro que yo tenía alguna prevalencia en la manada, al menos formalmente y que la pastor belga, no estaba tan bien situada como ella pensaba. Y claro yo era quien tenía que controlar a la pastor belga.
Huelga decir que nada salió como se planeó. Cuando llegamos a casa, a la pequeña, la tuve que llevar en brazos del coche a casa, medio dormida, mientras la pastor belga saltaba y ladraba en torno mío. La dejé sentada en una butaca mientras volvía a por las bolsas al coche, la pastor belga la retuvo allí, sin dejarla moverse. La pastor belga nunca hubiese mordido a la niña, pero al ser nerviosa y ladradora, siempre tienes la duda de si se asusta la niña y hace algo que el perro interpreta mal y entonces pueda producirse el mordisco. El llevarla yo en brazos, estaba hasta cierto punto calculado, pues de esa forma mi olor impregnaría la ropa de la niña (las Familias de Acogida que hayan viajado a Ucrania, sabrán que lo que acabo de decir es una utopía: "Ucrania" tiene un olor  fuerte y especial y ningún otro olor puede superponérsele), y mi olor, al ser yo el individuo alfa de la manada para la pastor belga le amansaría.
¡Ni por el forro!
La noche iba a ser algo larga y tensa, pues la pastor belga (nos ocurrió ya con nuestro sobrino), podía darle un susto a la pequeña si se levantaba para ir al baño. Pero no  pasó nada. Lo que sí se, es que al cabo de unos días, nuestra preocupación desapareció del todo; la pequeña jugaba con las dos perras, engañándolas con mil tretas y dominándolas a ambas.
Nuestra pequeña resultó que era de una familia de origen campesino y... llevaba a pastar a las vacas. Estaba tan familiarizada con los animales, como nosotros lo podamos estar con los electrodomésticos de nuestra casa. 
Aprendimos una lección y descubrimos algo importante:
"a la niña que vino del Este, la acogimos con esquemas del Oeste".
Seguimos en la Acogida y acogemos mas niñ@s, pero nuestros esquemas, los hemos dejado a un lado.
Nos va mucho mejor así.
Una Familia de Acogida 

Sobre los perros Pediatría en atención primaria 
Sobre animales y niños en Txikipekes de Chernóbil 
Carta de una niña de Chernóbil (SOS Bilbao) Txikipekes de Chernóbil


Niños de Chernobil, teléfono de acogida: 670 419 078

2 comentarios:

A. Agirre dijo...

Que foto más bonita y que historia más bonita.
Os felicito por la labor que haceis.
Os seguire en este blog.

asociacion CHERNOBIL elkartea dijo...

Gracias por tu comentario. Trataremos de no defraudarte.
Muchas gracias de parte de todos.

Los comentarios tardarán un tiempo en aparecer.
Gracias por participar.