08 octubre 2018

Recordatorio
30 de septiembre
finalizó el plazo de entrega
de las encuestas

30 de septiembre
Acordaros que el 30 de septiembre finalizó el plazo para la entrega de las encuestas por parte de las Familias de Acogida. Aún faltan algunas por recibir. Enviárnoslas por favor

Eskerrik asko / Gracias
Niños de Chernobil, teléfono de acogida: 670 419 078

05 septiembre 2018

Llega el equipo de Ucrania
asociación CHERNOBIL elkartea


Hoy a las 14:30 horas ha llegado a Loiu, el equipo de voluntari@s, formado por Ana, Ion y Nerea, que han estado viendo niños y niñas de Chernobil, por las aldeas de la región de Ivankiv, con vistas al Programa de acogida de este próximo verano. 
El trabajo ha sido duro y han visto más de cien menores.  Fueron ayudados por los voluntari@s de Ucrania. Entregaron también la ayuda humanitaria que iba con el vuelo charter y que este año estaba formada en parte, por aparatos musicales, para las escuelas y colegios.
Ongi Etorri
Bienvenid@s
Niños de Chernobil, teléfono de acogida: 670 419 078

29 agosto 2018

«Adiós no, hasta luego»
Vuelta a casa de los niños y niñas de Chernobil

Adiós no, hasta luego
Las familias de acogida despiden en Loiu a los 192 niños de Chernóbil que han pasado el verano en Euskadi para coger fuerzas

PATRICK ORTIZ/ El Correo
Miércoles, 29 agosto 2018, 09:15

Tocaba decir adiós, aunque eran muchos los que tenían claro que sólo iba a ser un hasta luego. Los 192 niños de Chernóbilque han sido acogidos este verano por familias vascas embarcaron en el avión que les llevó de vuelta a sus hogares ucranianos, donde se reencontrarán con su vida habitual. Muchos de ellos regresarán dentro de un año, porque la popular iniciativa de Chernobil Elkartea no acaba aquí. «En dos meses les damos mucho. Cariño, salud y un medio ambiente muy distinto al que conocen», contaba Gurutze Intxaurbe, que ha compartido sus vacaciones con Tatiana, de 12 años, a la que este martes se despidió en el aeropuerto de Loiu, en una tarde marcada por los besos y las lágrimas.

Uno de los primeros deberes que asumen las familias de acogida cuando llegan los niños es hacerles un reconocimiento médico, porque el estado de muchos de ellos debe mejorar. «La pediatra, en cuanto la vio, dijo que estaba delgadita y muy baja para su edad, aunque en general se encuentra bien. En unas semanas cogen 3 o 4 kilos y vuelven sanos», relataba orgullosa Intxaurbe. Incluso hay algunos que, al no estar acostumbrados a ver la nevera llena, enferman durante los primeros días por «empacharse» nada más llegar, aunque no es la norma.

Al contrario de lo que cabe pensar, la radiación que se acumula en sus cuerpos al residir cerca del entorno de la central nuclear siniestrada en 1986 no es el único problema al que se enfrentan estos pequeños en su tierra natal. «Sufren mucho económicamente. Están a sólo 60 kilómetros de Kiev, la capital, pero el Gobierno les tiene completamente abandonados», explica la mujer. La mentalidad y manera de afrontar la vida que tienen estos chavales hacen mella en quienes les acogen. «Con ellos recuerdas los valores básicos de la vida. A pesar de lo que padecen, quieren a su familia y son felices donde viven», destacan. «Se hacen entender».

Su paso por Euskadi permite a estos niños descubrir que hay otra forma de vida más allá de la que conocen en Chernóbil. «Aquí, si trabajas, estudias y te esfuerzas, puedes conseguir el futuro que tú quieras», sostiene Janire Larrazabal, otra de las personas que participa en este programa. Este verano lo ha pasado con Nastya, de 9 años, aunque en su casa también vive el resto del año Yuriy, que ha cumplido 20. «Como ya es mayor de edad, está con nosotros desde hace dos años», celebra.

El idioma no es un osbtáculo para estos niños, que se hacen entender por quienes les rodean. Así lo admite la mayoría de los participantes en el programa, como los portugalujos Miguel y Pepi Moreno, que han visto crecer a Biktoria desde los 7 años, y ya suma 13. Recuerdan su llegada, «cuando no sabía ni una palabra en castellano, y a las tres semanas ya lo estaba hablando». «Es que la televisión y los dibujos animados pueden hacer milagros», bromeaba Miguel Moreno. «Son niños que cogen el idioma rapidísimo», insistía Larrazabal. Y el diccionario visual para comunicarse de forma básica que pone a su disposición Chernobil Elkartea también les resulta de «gran ayuda» en los primeros días.

Los buenos recuerdos siempre salen a relucir en las despedidas, pero aún así no resultan sencillas. «Hoy –por este martes– es ese día que no quieres que llegue, pero que sabes que va a llegar», reconocía entre lágrimas el aita de acogida de Biktoria. Le consuela saber que todos y cada uno de estos 192 niños se va de Euskadi con la mochila llena.
El Correo
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