25 junio 2020

COVID-19 en Ucrania
asociación CHERNOBIL elkartea


Directamente en esta misma página, o bien siguiendo el enlace, puede verse la evolución del coronavirus en Ucrania.

26 abril 2020

26 de abril de 2020
34º Aniversario de la
Catástrofe de Chernobil

Por quién doblan las campanas
Hoy las campanas de las iglesias de Ucrania, tocarán treinta y cuatro veces en recuerdo de las victimas de la tragedia de Chernobil, que ocurrió la madrugada del sábado del veintiséis de abril de 1986.
Ese día se produjo la explosión de uno de los reactores de la central nuclear, provocando un desastre humano y social sin precedentes. Los niños y niñas de Chernobil que hoy acogemos las familias, son herederos directos de las consecuencias negativas de este suceso infortunado. Su buena salud dependerá de que una familia se conmueva y se solidarice con estos niños y niñas, sacándolos del entorno en que viven que es un mundo contaminado y de futuro incierto.
Las campanas doblan por ti
 ¿Quién no echa una mirada al sol cuando atardece?
¿Quién quita sus ojos del cometa cuando estalla?
¿Quién no presta oídos a una campana cuando por algún hecho tañe?
¿Quién puede desoír esa campana cuya música lo traslada fuera de este mundo?  
Ningún hombre es una isla entera por sí mismo.
Cada hombre es una pieza del continente, una parte del todo.
Si el mar se lleva una porción de tierra, toda Europa queda disminuida, como si fuera un promontorio, o la casa de uno de tus amigos, o la tuya propia.
Ninguna persona es una isla; la muerte de cualquiera me afecta, porque me encuentro unido a toda la humanidad; por eso, nunca preguntes por quién doblan las campanas; doblan por ti. 
John Donne, Meditación XVII, Devociones para Ocasiones Emergentes (1624)


Norentzat kanpai-hotsak?

Ukrainako elizetako kanpaiek 34 aldiz joko dute gaur Txernobilgo hondamendiaren biktimen omenez, 1986eko apirilaren 26ko egunsentian, larunbata, gertatutakoa.
Egun horretan, zentral nuklearreko erreaktore bat lehertu egin zen eta aurrekaririk gabeko giza hondamendi eta soziala eragin zuen. Etxean hartzen ditugun haurren familiek ezbehar horren ondorioak jasaten dituzte gaur egun ere.


Zuretzat jotzen dute kanpai-hotsek

Nork ez du eguzkia begiratzen iluntzerakoan?
Nork galtzen du kometa begi bistatik eztanda egiten duen momentuan?
Nork ez dio arreta jartzen jotzen duen kanpai bati?
Nork eman diezaioke bizkar beste mundu batera eramaten duen kanpai hots horri?
Ez dago bere burua aski duen gizakirik.
Gizaki bakoitza kontinentearen zati bat da, osotasuna osatzen duena.
Itsasoak lur zati bat eramaten badu, Europa izango da txikiagoa, gailur bat balitz bezala, edota zure lagunen etxea, edota zure etxe propioa.
Ez dago bere burua aski duen gizakirik, edozein pertsonaren heriotzak kezkatzen nau, gizon-emakume guztiei lotuta sentitzen naizelako; horregatik, ez galdetu norentzat jotzen duten kanpai-hotsek; zuretzat jotzen dute.
 

John Donne, XVII. gogoeta, Gertakari berrientzako mirespenak (1624)

Niños de Chernobil, teléfono de acogida: 670 419 078

05 abril 2020

Agur, Ánzhela
asociación CHERNOBIL elkartea

Y, mientras tanto, la vida sigue...
Berrogeialdian gaude, baina bizitza aurrera doa... Mantsoago bada ere.
Y hay cosas que duelen y que necesitan salir fuera, aunque nosotros/as debamos mantenernos dentro. Fuera literal o metafóricamente. Fuera para buscar desahogo, consuelo o abrazo. Y, por desgracia, hoy no los podremos dar de forma material, pero sí virtual.
Susana, familia de acogida de la asociación, nos ha hecho llegar esta carta. Anzhela, su «hija de Ucrania», hubiera cumplido hoy 18 años. Pero un desgraciado accidente se la llevó el pasado mes de febrero. A las puertas de la vida adulta.
Momentu gogor hauetan, Susana eta familia osoa, gure besarkada sentitu. Eta, lasai, gordeko dizuegu. Eta emango dizuegu. Gracias, Susana, por acordarte de nosotros/as en estos duros momentos. Ánimo.

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«Hoy mi hija cumpliría 18 años pero no está, se fue inesperadamente y su ausencia me rompe el alma. Llegó a nuestra casa con apenas 6 añitos, poquita cosa, debilucha, asustada y desde el primer día agarrada a mi mano como único anclaje a un nuevo y desconocido mundo.
A la vez, independiente, orgullosa, decidida y muy valiente.
La increíble Ánzhela, nuestra princesa rubia.
Como amatxu de acogida veterana, yo no podría contar cuentos de color de rosa sobre lo que supone una acogida porque no estaría siendo veraz ni honesta.
No siempre es fácil, a veces es realmente complicado, pero entonces tenía claro que si la vida de un niño no merece un esfuerzo , por nada en esta vida merece la pena esforzarse.
En los primeros años me lo repetía una y otra vez hasta que me di cuenta de que en el balance, no era nuestro esfuerzo sino el suyo, el verdaderamente valioso. Su esfuerzo, sí, el de una niña pequeña que se esforzaba por aportar y colaborar, con sus ganas de aprender, su cariño, su paciencia, su adaptabilidad, su apoyo, su ilusión, su sentido del orden y el trabajo, su alegría, su sonrisa… tantas cosas… tantas… y todas positivas. Tan claro es así, que sin ninguna duda acogerla en casa ha sido lo mejor que hemos hecho en la vida. Sin duda y en esto estamos todos de acuerdo, sobre todo mi hija Ainhoa que fue creciendo con ella y aprendiendo de ella y tiene claro que su ejemplo y su recuerdo, llenarán su vida y que su hermana le acompañará en su camino por siempre.
Ahora imagino si como amatxu de acogida veterana tuviera que transmitir mi experiencia a otras familias, lo tendría claro. Ni rosa, ni negro, ni blanco ni gris: un arco iris.
La acogida de un menor es sin duda una vivencia intensa y maravillosa, que te devuelve multiplicado en satisfacciones el esfuerzo necesario para llevarla a cabo.
Es cierto que poder aportar y colaborar en la salud y en la vida de un niño merece la pena en sí mismo, pero no es menos cierto, que es a la vez, una oportunidad increíble de llenar la vida de bonitas emociones y sentimientos, de crecer con los niños, de vivir y de sentirse reconfortado con una vida que tiene por costumbre y más últimamente llenarnos de disgustos.
Hay muchos niños como mi princesa esperando que familias les abran las puertas de sus casas, el coronavirus que nos complica a todos la existencia, a ellos en su extrema precariedad, sin duda se la complica más. La necesidad de este momento es también la oportunidad de embarcarse en una aventura que me atrevo a animar a todo el mundo a que se apunte.
Acoge a un menor…  sin duda».

 
Niños de Chernobil, teléfono de acogida: 670 419 07