25 marzo 2015

«Chernobil: enterrar la catástrofe»
asociacion CHERNOBIL elkartea


Construcción del almacenamiento provisional (100 años) del combustible gastado de los tres reactores restantes de Chernóbil.
 «Chernobil: enterrar la catástrofe»

Han pasado casi tres décadas del mayor accidente nuclear de la historia, y Chernóbil, al norte de Ucrania, sigue siendo uno de los rincones más espeluznantes del planeta. No solo porque la zona de exclusión de 30 kilómetros a la redonda de la central atómica sea un paraje posapocalíptico de pueblos y carreteras abandonados, donde la naturaleza vuelve a abrirse paso entre casas deshabitadas, sino por la amenaza aún latente de una nueva catástrofe. El reactor número 4 que explotó en la madrugada del 26 de abril de 1986 y llevó una nube de radiactividad a media Europa no dejará de ser un peligro hasta que quede sellado. Y el dinero para conseguirlo se está acabando.

La comunidad internacional sufraga la construcción del llamado segundo sarcófago, una imponente obra de ingeniería que se ha convertido en la estructura móvil más grande jamás levantada. Una jaula para contener a la bestia que se esconde bajo el primer sarcófago, edificado a toda prisa en los meses posteriores al accidente y que arrastra un largo historial de reparaciones. La estructura de hormigón es frágil y tuvo que estabilizarse entre 2004 y 2008. Esta nueva cubierta de acero, de 260 metros de envergadura y 110 de altura, lo protegerá de las inclemencias del tiempo y, lo más importante, aislará herméticamente el reactor en caso de colapso. Un seguro para generaciones futuras.
La singularidad de la obra, encargada al consorcio francés Novarka, es la razón del retraso en los planes iniciales para tener la coraza lista en 2015. Y también la causa del sobrecoste, según admiten tanto la Comisión Europea y el G-7 como el Banco Europeo de Reconstrucción y Desarrollo (BERD), los principales financiadores del proyecto. A finales del año pasado distintas auditorías mostraron que los 615 millones de euros extra que pedía Novarka estaban justificados. “La obra ha supuesto un desafío técnico impresionante y años de cuidadosa investigación. Nunca antes nadie se había enfrentado a tal complejidad”, asegura Vince Novak, director de seguridad nuclear en el BERD.
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 El banco adelantó 120 millones de euros para que las obras no se detuvieran, y aportará otros 230 cuando el G7 y la Comisión pongan los 165 a los que se han comprometido. Aún harán falta 100 más, que se le pedirán a la comunidad internacional en una conferencia de donantes prevista para finales de abril en Londres. Fuentes comunitarias deslizan que algún país europeo se muestra reacio. “Terminar el proyecto en 2017 es extremadamente importante no solo para la seguridad en Ucrania, sino para toda Europa”, recordó el lunes el viceministro de Ecología ucraniano, Sergiy Kurykin, en una rueda de prensa en Kiev a la que fueron invitados medios de toda Europa, entre ellos EL PAÍS.
Pese al accidente, que obligó a evacuar a 200.000 personas, entre ellas las 50.000 de la vecina ciudad de Prípiat, Ucrania no cerró el último reactor de Chernóbil hasta el año 2000. Lo que sí hizo fue paralizar la construcción de un quinto reactor, cuyo inquietante esqueleto rodeado de grúas da la bienvenida al visitante que se adentra en la central. El lugar parece detenido en la era soviética. Apenas se ve actividad, salvo en las obras del almacén temporal que acogerá el combustible nuclear gastado —financiado también por la comunidad internacional y que debe terminarse en 2016— y en la construcción del nuevo sarcófago, donde han llegado a trabajar 1.200 personas.
El estado del reactor es una incógnita para los científicos. Tras la explosión, el combustible —más de 200 toneladas de uranio— se fundió con centenares de toneladas de residuos, arena, plomo y ácido bórico que se lanzó desde los helicópteros para taparlo. El resultado es un amasijo incandescente, una especie de magma extremadamente radiactivo. Ucrania aún tiene que decidir qué hará con él. Así que el nuevo sarcófago básicamente ayudará a ganar tiempo, asegura Novak. Mucho tiempo. Está diseñado para resistir 100 años, señala Nicolas Caille, director del proyecto de Novarka. Cuenta con una doble piel con una cámara de aire y un sofisticado sistema de ventilación. “Monitorizaremos el aire y mantendremos la humedad siempre bajo el 40% para evitar la corrosión”, explica.

La elevada radiactividad ha impedido construir la cúpula directamente sobre el reactor, así que se ha levantado a unos 300 metros y después se moverá hasta que lo cubra. Los trabajadores han pasado de poder estar solo tres horas seguidas en la obra a hacer jornadas completas gracias a que se construyó un grueso muro de hormigón que les aísla de la radiación. Desplazar al gigante llevará entre uno y tres días, a razón de 10 metros por hora. El arco de metal se deslizará sobre unos raíles de teflón. “No hay ruedas en el mundo que soporten una estructura de 36.000 toneladas”, apunta Caille. Se equipará con dos grúas que soportan 50 toneladas. Una membrana especialmente diseñada para el proyecto lo sellará. Cuando sea necesario, se podrá introducir la maquinaria que en un futuro permita desmontar el reactor y retirar los materiales contaminados. Un proceso de décadas, coinciden los expertos.

Buena parte de la zona que rodea Chernóbil nunca se podrá volver a habitar. Hay isótopos radiactivos con un periodo de desintegración de 24.000 años. Los acuíferos están contaminados. En algunos pueblos, como Kopachi, las casas fueron derribadas y enterradas, explica Yuri Tatarchuk, que trabaja como acompañante oficial de visitantes y turistas. Solo quedan montículos cubiertos de maleza sobre los que se clavaron carteles con el símbolo amarillo de la radiactividad. “En antigua lengua eslava el nombre del pueblo se traduce como enterrador. Es como si predijera su futuro”, relata.

La estampa más alucinante quizá es la de Prípiat, hoy una ciudad fantasma que en su día se construyó como modelo de urbe soviética. En 1986 la media de edad de su población, trabajadores de la central y sus familias, no superaba los 30 años. Sus habitantes fueron evacuados en cuestión de horas en centenares de autobuses. “Les dijeron que era por tres días, pero se convirtieron en tres semanas, meses años… Jamás pudieron volver”, dice Tatarchuk, que muestra en su dosímetro cómo la radiación se dispara en la plaza principal del pueblo solo con acercarlo al suelo.

Tras el accidente se construyó otra ciudad fuera de la zona de exclusión, Slavutich, que es donde ahora viven la mayor parte de trabajadores. Una línea férrea les transporta los 55 kilómetros que la separan de la central. Algunos también viven dentro, en zonas descontaminadas, como el pueblo de Chernóbil, aunque solo pueden permanecer allí en turnos de 15 días. Y luego están los okupas, en su mayor parte jubilados que se niegan a vivir en otro lugar y con los que las autoridades hacen la vista gorda. Para ellos la zona muerta de Chernóbil es un hogar.
Fuente texto e imágenes: EL PAÍS

«SOS UCRANIA»
Se necesitan familias de acogida, para los niños y niñas de chernobil.
asociación CHERNOBIL elkartea
 Teléfono de Acogida: 670 419 078


08 marzo 2015

«8 de marzo»
Día Internacional de las Mujeres


La campaña del 8 de Marzo, Día Internacional de las Mujeres, diseñada por Emakunde incide este año en remarcar los avances de la sociedad en igualdad en las últimas décadas, y al mismo tiempo, alertar sobre los peligros de dar pasos atrás. La campaña recuerda que se celebran 20 años de la Declaración y Plataforma de Acción de Beijing, un hito en la promoción los derechos de las mujeres, fruto de la Cuarta Conferencia Mundial sobre la Mujer celebrada en 1995 y se cumplen asimismo 10 años de la Ley para la igualdad aprobada en 2005 por el Parlamento Vasco, que ha supuesto uno de los hitos más importantes en la historia de las políticas de igualdad en nuestra Comunidad. Convertir el derecho a la igualdad en una realidad es uno de los mensajes que traslada la campaña, que advierte de la necesidad de evitar dar pasos atrás.

El lema de la campaña, que presenta la imagen de una chica joven que de cintura para arriba avanza hacia delante, pero de cintura para abajo camina hacia atrás, es:
La sociedad va avanzando en igualdad,
evitemos los pasos atrás.
Hagamos del derecho a la igualdad una realidad.
«SOS UCRANIA»
Se necesitan familias de acogida, para los niños y niñas de chernobil.
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28 febrero 2015

«SOS UCRANIA»
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«SOS UCRANIA»
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15 febrero 2015

Ucrania
«Las caras de la tragedia»
«Los niños de la guerra»
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Durante los últimos meses el periódico ruso Novaya Gazeta, ha publicado cinco reportajes sobre los «niños de la guerra», en el este de Ucrania.
Los reportajes son obra de el periodista Yan Shenkman, que describe así, la intención de los mismos:
«La idea de nuestro proyecto es muy simple. Tomamos fotografías de los niños afectados por el conflicto en Ucrania, y contamos sus historias. Sin ningún análisis, sin ningún enfrentamiento político, sólo sus historias. Monólogos, en su mayor parte».
Nikita tiene siete años y cuenta como pasó su último cumpleaños, en un refugio en el este de Ucrania: «Comimos un pastel de cumpleaños, aunque no lo era. Mi padre echó mermelada sobre un pedazo de pan y yo soplé las velas».
Lisa, ¿tienes un sueño
«Sí. Quiero que esta guerra acabe». 
¿Qué es lo que soñabas antes de la guerra
«Soñaba que mi mamá me compró una tablet».
 
A Alena cuando se le pregunta lo que quiere ser de mayor, contesta : «De niña yo quería ser veterinaria. Pero ahora tengo miedo de la sangre, mucho miedo. Con esta guerra no se lo que quiero».
Dasha, cuenta lo que pensó cuando oyó el ruido de  los fusiles disparando: «La primera vez que escuché tiros, pensé que alguien estaba martilleando clavos».
 
«Nunca me sonrío —dice Alex—. No quiero»
 
Cuando crezca, Artem quiere ser un bombero. En sus ocho años, ha visto más fuego que muchos adultos.
Maxim habla de la primera vez que estuvo bajo el fuego de los cañones: « Yo estuve temblando durante cinco minutos. Me calmé un rato cuando paró, y luego otra vez empecé, y otra vez yo estuve temblando».
Cuenta Anastasia:
« Cuando nos bombardearon, no había un refugio donde ir, sólo un sótano, donde me quedé durante veinticuatro horas. Los ratones y las ratas estaban por todas partes;. Hacía frío».
—¿Qué sueñas Aleksandra?
«A menudo con vampiros»
Ilya sueña con el pan:
« Solíamos comprar el pan, estaba caliente. Siempre tan fresco y delicioso».
Cuando crezca, Voba quiere convertirse en un soldado: «Quiero luchar por el DNR».










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06 febrero 2015

Subida de precios en Ucrania
Inflación galopante
asociación CHERNOBIL elkartea



Bandera ucraniana
Inflación galopante en Ucrania
Durante el año 2014, la subida de precios en Ucrania, el IPC general,  ha alcanzado el 24,9%. Destacando las subidas de los alimentos, un 24,8%, del transporte, un 41,6%, la sanidad un 30,0% y la vivienda, un 34,3%. La moneda ucraniana la grivna, se ha devaluado un 100%. 
La situación es desesperada para las familias en general y en especial, para las familias de los niños y niñas de Chernobil, un escalón o dos, por debajo de las economías familiares medias de Ucrania. En la práctica, rozan la miseria. Esta situación, no tiene visos de cambiar. La guerra en el este de Ucrania, la destrucción de las fábricas e infraestructuras, el aumento del presupuesto militar, para hacer frente a la guerra y la devaluación salvaje de la grivna, llevan a Ucrania hacia una crisis humanitaria. 
Las familias de la asociación con la acogida de los niños y niñas de Chernobil, somos conscientes, de que no sólo ayudamos a los niños y niñas de Chernobil, sino a un país, Ucrania, que lo está pasando francamente mal y cuyo pueblo, no se merece, el sufrimiento al que está sometido.
asociación CHERNOBIL elkartea
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